Define una estrategia corporativa solida con estos 4 consejos

Analiza los objetivos y los valores de tu empresa como expresión general de principios fundamentales en que basas tus actividades. Establece la esencia de tu negocio y las metas más ambiciosas posibles  mediante la creación de una misión y una visión. Estos son mis 4 consejos:

Define la misión de tu empresa

La misión representa la identidad y la personalidad de las empresas, en este momento y de cara al futuro, desde una perspectiva general. Debes tener en cuenta que definir la misión constituye una de las cuestiones más importantes que nos podemos plantear a la hora de orientar nuestra actividad futura y debe contener la razón de ser de tu empresa.

La misión es una referencia en cuanto a identidad por lo que es importante que sea conocida por todos los miembros de tu organización ya que esta marcará la filosofía de la empresa. Puedes definir la misión de tu negocio a partir de variables como las siguientes:

  • Definición del campo de actividad de la empresa, es decir los diferentes negocios en los que opera tu empresa o puede operar en el futuro.
  • Identificación de las capacidades esenciales que tiene tu empresa y que te ayudará a competir en los mercados.
  • Valores, creencias, filosofía y cultura empresarial.

Plantea la visión y el propósito estratégico

Crea una imagen mental de la trayectoria de la empresa en su funcionamiento. Haz referencia a la percepción actual de lo que será o tendría que ser la empresa en el futuro y establece los criterios que la organización tiene que utilizar para fijar la ruta que se ha de seguir. Se trata de establecer como seremos, como tendríamos que ser o qué queremos ser en el futuro.

La imagen del futuro de la empresa debe reunir tres características esenciales:

  • Incorporar la idea profunda de triunfo. Es el objetivo básico formulado en términos ambiciosos y siempre con la vista puesta en el futuro deseado, más que en el pasado vivido.
  • Ser estable a lo largo del tiempo. Es un reto que se plantea a largo plazo o de forma indefinida.
  • Tiene que merecer el esfuerzo y el compromiso del personal en su consecución. El reto es del conjunto de la organización de manera que todos los integrantes se deben sentir comprometidos con su consecución.

Diseña objetivos estratégicos

Los objetivos estratégicos nos indican como llegaremos a ser lo que queremos ser. Por tanto, su diseño hace necesario la consecución de la visión y proporciona a la empresa señales con los que orientarse en el camino que va siguiendo.

Confección un sistema de objetivos adecuado donde los objetivos cumplan con los siguientes criterios:

  • Medibles: deben existir indicadores que nos permitan comprobar el grado de cumplimiento
  • Específicos: deben poner de manifiesto de forma clara que es necesario llevarlo a cabo.
  • Adecuados: a la misión y la visión.
  • Sucesivos: la empresa debe tener tiempo para dirigir un objetivo antes de lanzar uno nuevo. La sobrecarga de objetivos puede ser contraproducente.
  • Realistas: asequibles teniendo en cuenta la capacidad de la organización y de las condiciones del entorno.
  • Desafiantes: deben suponer un desafío importante para la empresa y han de crear una sensación de urgencia que movilice la organización.
  • Fijados en el tiempo: deben tener un plazo temporal para su consecución.

Puedes identificar tus objetivos estratégicos en función de diversos criterios como los siguientes:

  • Naturaleza: Financieras o estratégicas.
  • Horizonte temporal: corto o largo plazo.
  • Grado de concreción: abiertos o cerrados.
  • Alcance: ambicioso o imposibles.
  • Nivel estratégico: corporativo, competitivo o funcional

Crea valores en tu organización

La responsabilidad social y la ética en tu negocio constituirá una herramienta fundamental con la que gestionarás de forma positiva las relaciones a largo plazo con los grupos  de interés de la empresa. Mediante estos valores tu empresa obtendrá reputación y un clima de confianza y colaboración imprescindibles para la consecución de tu misión, visión y objetivos estratégicos.

Desarrolla la Responsabilidad Social en tu estrategia

La responsabilidad social corporativa (RSC) o responsabilidad social de empresa (RSE) hace referencia a la actitud de la empresa en cuanto a las demandas de tipos social planteadas por el conjunto de la sociedad como consecuencia de su actividad, a su evaluación y compensación de los costes sociales que genera y a la ampliación del campo de sus objetivos definiendo el rol social que ha de desarrollar.

A la hora de implementar la responsabilidad social en tu empresa debes tener en cuenta aspectos claves como los siguientes:

  • Transforma la fórmula clásica de dirigir la empresa a otra fórmula en la que participan todos los grupos de interés que incluyen empleados, clientes, proveedores, administraciones públicas, inversores y la comunidad local.
  • Modifica el proceso de toma de decisiones añadiendo a los criterios de eficiencia económica la consideración del impacto ambiental  y social de las actividades de la empresa.
  • Es de aplicación voluntaria

Entre los factores que influirán en la responsabilidad social de tu empresa encontrarás de aspectos legales, políticos, estratégicos y eticomorales. Está claro que el legal es de obligado cumplimiento.

Fomenta la ética empresarial

La ética empresarial son los fundamentos morales que caracterizan las relaciones que las empresa sostiene con los agentes sociales o grupos de interés.

Crea un programa ético tomando como partida los siguientes elementos clave:

  • Define el clima ético actual de la empresa.
  • Consigue el compromiso de la dirección de la empresa mediante el nombramiento de un responsable o un comité de cuestiones éticas en un nivel alto de la jerarquía.
  • Elabora códigos éticos o códigos de conducta por escrito con los que el resto de la organización puedan conocer de manera explícita y directa su contenido. Ejemplos de códigos éticos pueden ser comportamientos prohibidos, valores positivos que expresan la cultura de la empresa, guías de actuación para determinadas situaciones, etc.
  • Proporciona comunicación, entrenamiento y recursos de soporte para divulgar y dar a conocer los diferentes aspectos del comportamiento ético que quieres promover.
  • Da respuestas consistentes, es decir, aplica el código ético de la misma forma a toda la organización.
  • Controla y evalúa  la eficacia de la implantación del programa desde un punto de vista del proceso como del contenido.
  • Revisa el programa para adaptarlo a nuevas circunstancias, entornos, personal y situaciones.

Aun siendo cada empresa un mundo distinto, seguro que en cierta manera estos conceptos son aplicables en mayor o menor grado.

 

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